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Naturaleza, esmero, selección y reposo

 

Ego, talento e infinito, son tres palabras con las que nos identificamos, palabras que haciéndolas nuestras desde el inicio del proyecto, nos han ayudado a hacer esto posible…

 

Ligados sus fundadores al mundo del vino desde hace mas de una década, atraídos por la magia de la combinación del terruño y la variedad autóctona de Jumilla, la MONASTRELL, se vuelcan a construir un proyecto que gira en contar con los mejores viñedos de la zona y conseguir el mejor fruto para hacer posible ese liquido que como decía Sócrates nos lleva a una dulce alegría.

Ego, Talento e Infinito, son las tres palabras identificativas que han sido capaces de hacer esto posible y tres palabras que definen lo que hemos querido transmitir.

 

Ego. El concepto de Yo. Talento. La capacidad para el desempeño o ejercicio de una ocupación… Infinito la no existencia de límites para este sueño.

 

Estas tres palabras dan origen a tres nombres de nuestros vinos, que aúnan el resultado de toda combinación de acciones y reacciones, aciertos y equivocaciones de nuestra corta existencia.

 

 
 
 
 
 

Instalaciones adecuadas para el inicio de un proyecto

Dentro de lo que es el aspecto modernista de la bodega y de su escenario, guardamos las tecnologías necesarias para hacer de la vinificación un proceso limpio, fácil, seguro y altamente controlado.

 

La Bodega esta situada a escasos kilómetros del centro histórico de Jumilla, cuenta 25 hectáreas de viñedo propio, con Syrah como variedades tintas y en su mayoría la variedad autóctona MONASTRELL.

 

Desde el inicio de la construcción de las instalaciones, hemos ido cuidando los pequeños detalles para asegurarnos unos medios que nos permitan trabajar de la mejor forma, haciendo que cohabiten los métodos mas tradicionales con las técnicas actuales.

 

Las uvas de cada uno de nuestros viñedos, fermentan por separado en depositos de acero. Las capacidades van desde 4.000 a 20.000 ltrs.

 

Con un único objetivo, el de LA CALIDAD CONSTANTE, buscamos que los vinos salgan al mercado listos para beber pero con vida por delante para poder mejorar durante muchos años.

 

 
 
 
 

La bodega está dimensionada para elaborar dependiendo de las distintas maduraciones de cada variedad de uva de una forma optima.

 

Son habituales las fermentaciones de 18 a 20 días. aunque cada viñedo exige una vinificación a medida.